Siguiendo con el fin que me he propuesto, que es hablar sobre cine, más concretamente sobre uno de sus componentes principales, como es la fotografía, cosa que inicié con el film El Guardián Invisible, hoy voy a hacerlo de Incerta Glòria, de Agustí Villaronga, excelente director que nos ha dado algunos de los mejores títulos de los últimos años. El film está basado en la novela del mismo título de Joan Sales, que desgraciadamente no he leído. Digo desgraciadamente, pues me gusta leer todo lo que se escribe, cosa imposible por supuesto, y no me gusta hablar de oídas de nada. Espero leérmela en breve para disfrutar de una obra literaria y enriquecer mi visión del film.

 

La fotografía del film corre a cargo de Josep María Civit, que también tiene a sus espaldas una buena trayectoria como responsable de la fotografía de films de muy diversos y reputados directores del séptimo arte. Antes de seguir hablando de la fotografía del film, quiero dejar claro que no hablo de ella porque considere que es lo mejor del film. En el caso de Incerta Glòria todos sus elementos son buenos, y me resulta difícil destacar uno sobre otro, y en conjunto, todos los elementos, componen un buen film, y seguramente me quedo corto al decir solo buen film. Sí, Incerta Glòria me ha gustado mucho, y su fotografía también.

 

La acción de la película transcurre durante la guerra civil española, la que se dio entre los años 1936-1939, en la que un grupo de militares se levantó contra el régimen republicano. Como conflicto bélico, es uno de los muchos que se ha dado en esa Europa, que desde tiempos inmemoriales se está construyendo a golpe de violencia, y personalmente a mi me gusta encuadrarlo como uno de los muchos episodios de la segunda guerra mundial. No sé, si en un futuro habrá cambio de terminología, cosa que no me extrañaría en lo más mínimo.

 

Josep María Civit, supongo que de acuerdo con el director del film, Agustí Villaronga, se decide por una paleta de colores terrosos para retratar el ambiente bélico del frente de Aragón, en donde los soldados cavaban todo un entramado de trincheras como estrategia para enfrentarse al enemigo. La elección de los colores terrosos se aviene con la temática, soldados, excavando trincheras para la guerra, hiriendo la tierra para un conflicto bélico, en lugar de para obtener los frutos de un terreno eminentemente agrario. Están bien elegidos, pues no solo retratan una tierra de la que cuesta obtener el fruto, y se emparenta directamente con uno de los temas, la tierra, su importancia, el deseo de tenerla para explotarla y gozar de sus beneficios, también recoge esta elección uno de los temas bíblicos por excelencia: la muerte, siempre presente en la vida del soldado, y de aquellos que no son soldados, y otro de los grandes temas del film. Polvo somos y en polvo nos convertiremos. Así, que con la elección de los colores terrosos tenemos reflejados a través de la fotografía dos de los grandes temas: la tierra y la muerte.

 

Los colores no solo son terrosos, también son desvaídos, faltos de definición, así como la imagen, en un intento por aproximarse, evocar , reflejar, ser fiel a la fotografía de la época, en que las imágenes están faltas de definición, de la definición actual, debido a las películas utilizadas, los líquidos y las lentes. Y yo creo que Civit hace una elección valiente y contra corriente. Son muchos los films en que se trata de recrear la fotografía de la época, cosa que consiguen en muchos aspectos, excepto en el de la falta de definición de las imágenes, algunos films incluso se atreven a hacerlo durante algunos fotogramas, pero hacerlo durante todo el film resulta una decisión valiente, arriesgada, coherente y plausible. Atreverse a realizar un tratamiento fotográfico que no va a lucir pero que es el que va con la historia es sencillamente admirable. Yo aplaudo y agradezco esta decisión.

 

Otro elemento que me gusta a rabiar, en cómo está concebida esta fotografía para acompañar y servir a la historia que se narra, es cómo su planificación está al servicio de los actores. Las interpretaciones de estos funcionan por que la fotografía ilumina sus caras, sus miradas y les da tiempo a desarrollar sus discursos ante la atenta mirada de la cámara. Impagable.

 

Por poner un pero a la fotografía diré que la iluminación nocturna de la lluvia no está conseguida del todo y se sale un poco de los tonos del film. A su favor diré que es muy difícil iluminar la lluvia y conseguir que esta se vea en pantalla, por lo que no haré una cruzada de un elemento puntual. No está conseguida pero no afea el aspecto general del film, y que no esté conseguida no quiere decir que sea mala.

 

Para terminar diré que el guión es muy bueno. Más arriba he hecho referencia a la biblia. Justo es hacerla a la tragedia griega. Este guión es una tragedia griega casi perfecta, un auténtico conflicto de universales, e icono-gráficamente, bebe de las puestas en escena de un montón de historias que tienen como referencia la Grecia Clásica. Tal vez, como me hizo ver un amigo, le falte una resolución final más dramática, en el aspecto formal. Tal vez, la ausencia de dramatismo formal esté buscado por el director, no lo sé.

 

Los actores me los creo, y contrariamente a lo que critico en los productos audiovisuales que se producen por aquí, defienden un buen guión, con buenas frases, buena progresión dramática y coherente, cosa que no sucede en otras producciones, y acaba pagando el pato el actor. Decir que me ha sorprendido gratamente la actuación de Fernando Esteso, actuación que destaco como sorprendete. La de Juan Diego ni la destaco, y no porque sea mala, sencillamente es que este hombre nos tiene tan acostumbrados a hacerlo de fábula, que una gran actuación suya no parece noticia. Sobre los actores, tengo que decir que parte del mérito es hacer un buen casting, y en este sentido, el casting está clavado. Para terminar solo decir que recomiendo el film.

 

Josep García, Fotógrafo

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