En mi artículo anterior di unos consejos a las parejas que buscaban fotógrafo para su boda. En este quiero ofrecer consejos a otros fotógrafos de bodas, ya sean primerizos o, aunque lleven muchos años de profesión, incluso más que yo, consideren que este artículo les puede aportar algo a su trabajo fotográfico.

Como fotógrafos de boda hemos hecho los preliminares, esto es, hemos realizado nuestra publicidad. Es muy importante dedicar tiempo a la realización de nuestra publicidad, es parte de nuestro trabajo y es la puerta de entrada (da acceso a nuestra oficina), y es lo primero que ven nuestros potenciales clientes, las parejas que buscan un fotógrafo para su boda. Cuanta más atención dediquemos a estos aspectos, que muchos fotógrafos consideran molestos, más se definirá nuestro futuro cliente y más repercusión tendremos en los canales de visualización de nuestro producto, allá hasta donde dependa de nosotros. Como en toda empresa hay una serie de circunstancias que no podemos controlar, que eso no nos impida hacer bien la pequeña porción que podemos controlar y depende directamente de nosotros. Concluyamos que ya hemos realizado esta parte y nos llega un cliente. ¿Cómo debemos proceder?

Lo primero, tras los saludos iniciales, es escuchar su propuesta y recabar toda la información posible, así como dar toda la información que nos pidan sobre nuestro negocio y trabajo. Muy importante, en este paso, mantener lo que se llama la sonrisa telefónica. No es ninguna tontería ni ningún truco de magia. Si sonreímos y nos mostramos como si el cliente estuviese ante nosotros, nuestro mensaje fluirá mejor. Nuestro objetivo como fotógrafos en este primer momento es generar confianza. Escuchar atentamente y responder. Saber si nosotros somos el fotógrafo y si la persona que está al otro lado es nuestro cliente. Es importante ser honestos y, como ya dije en otro artículo, saber decir no, si es el caso.

Pongamos que el primer paso ha sido positivo, hemos generado un clima de confianza y vamos a por el siguiente paso. Entrevista personal con el cliente, siempre que sea posible y si el cliente está dispuesto. En el mundo de Internet y las redes sociales, hay muchas personas que el “face to face” (cara a cara) no lo consideran necesario. Yo, como una persona cuya educación ha sido pre era digital, valoro el encuentro cara a cara. Para mí, la red es una herramienta importante pero no lo es todo y considero que el cliente necesita poner cara, ojos y voz sin filtros a la persona en la que va a depositar su confianza, el fotógrafo, exactamente igual que yo lo necesito. En todo caso, dejemos que decida el cliente, respetemos su espacio, no seamos invasivos. Un consejo de oro; igual que he dicho con el tema publicitario, démosle a estos encuentros la importancia que se merecen; no podemos ir pensando en que son un incordio; el pensamiento debe de ser positivo, debemos de cuidarlos al máximo e invertir en ellos toda nuestra energía. ¿Qué debemos hacer en este encuentro? Primero de todo, ir bien preparados, con los deberes realizados. Los clientes han de ver profesionalidad. Aquí hemos de ir con una ficha de cliente y contrastar la información obtenida. ¿Qué ve el cliente con esto? Que hemos escuchado y que nos preocupamos por su evento. También debemos aportar. En este encuentro debemos hacer ver que hemos entendido lo que quiere y empezar a realizar nuestras aportaciones y, si es el caso, trazar una hoja de ruta. Es en esta reunión, o un día o dos más tarde, cuando debemos dar el presupuesto definitivo. Una vez dado el presupuesto, debemos de formalizar el contrato, en el que tomaremos los datos de los clientes, los lugares en los que hay que trabajar: domicilios, parques, edificios públicos, restaurante…, los servicios que realizaremos: fotografía, vídeo, photocall, pre-boda…, y el material y personal con el que vamos a contar para realizar el trabajo fotográfico.

Consejos para el día del evento, que supongo que es lo que la mayoría estáis esperando. Podemos optar por dos cámaras, sobre todo para realizar la cobertura en caso de que una de ellas sufriese alguna incidencia. Si llevamos dos cámaras podemos poner ópticas diferentes en cada una de ellas. Mi consejo, es que no sean ópticas fijas, que sean zoom. Así podremos abarcar desde un gran angular hasta primeros planos sin necesidad de ser invasivos y sin pérdidas de tiempo en cambios de óptica que en determinados momentos de la ceremonia son un inconveniente en lugar de una ayuda. Sobre el tema de las dos cámaras, podemos llevar dos fórmulas uno o llevar un fórmula uno y otra más sencilla pero igualmente eficaz, incluso utilizar una u otra según la importancia del momento.

Sobre el flash, si decidís llevar flash. Hay quien prefiere utilizar la luz natural en todo momento, aumentando el ISO. No lo utilicéis simplemente como un elemento de apoyo. Cread con él. No deis golpe de flash directo, o sí, si lo veis muy claro; utilizad luz rebotada, del techo, de una pared, como veáis. Siempre es más interesante la luz rebotada para componer que la directa. También podéis tamizarla con un difusor. Pero a ser posible, evitad el flash directo y sin difusor, a menos que veáis que con ello hay una posibilidad creativa.

En toda fotografía, la novia, el novio, han de ser los protagonistas. El cómo conseguirlo depende de vosotros. La composición más sencilla es que ocupen el centro de la imagen y que a su alrededor todo converja en ellos: un gesto de los que salen en la foto, una mirada, una complicidad… Cuando hacéis fotos de los novios con invitados, los vestidos han de lucir. Procurad una buena iluminación de la zona en donde situáis a los protagonistas de la foto y haced dos tomas, siempre que las circunstancias lo permitan, una general y otra de plano medio. Sobre todo, importantísimo tener paciencia en estas tomas fotográficas y no ir a destajo. Sin prisa pero sin pausa. Debemos ir comprobando cada toma, y sobre todo en las de familiares y amigos más importantes comprobar que no haya nadie con los ojos cerrados o con un gesto extraño que lo afee. Merece la pena comprobar cada toma para evitarse disgustos posteriores. No nos confiemos en esa máxima de que el día es largo y haremos más fotos similares. Nunca se sabe. Sobre todo, para fotografiar a la novia; aseguraos la complicidad de una bella dama, esa amiga o tía que le gusta estar ahí y cuidar de todo hasta el último detalle, pues ella os ayudará a que el vestido esté esplendoroso, sin dobleces, que en el momento no se ven pero que luego, en la soledad del laboratorio te hacen daño. La persona que la ayude a acomodarse en todo momento para que el vestido luzca en todo su esplendor (El vestido, el peinado, el maquillaje…) debéis de mimarla como oro en paño, y debéis de corresponder sus atenciones con unas buenas fotos.

Josep García, Fotógrafo

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