FOTOGRAFÍA DE CINE. Lejos del Cielo

Laila Playa (26)
Introducción

La fotografía de Lejos del Cielo (Far From Heaven), un melodrama de año 2002, firmado por Todd Haynes, corre a cargo de Edward Lachman, director de fotografía con una dilatada carrera, de lo más ecléctica en cuanto al tratamiento fotográfico, siempre en harmonía con la historia que se cuenta en los diferentes films en los que ha intervenido. No sabría si calificar a Lachman como un investigador o historicista de la fotografía cinematográfica, pues su fotografía recrea a nivel visual la época en que transcurre el film.

La película narra la historia de un ama de casa de clase media acomodada, casada con un hombre atormentado por su homosexualidad. Cathy, que es el nombre del ama de casa interpretada por Julianne Moore, atrapada en el mundo de convenciones propias de su clase, siente una fuerte atracción por el jardinero, un hombre afroamericano, interpretado por Dennis Haysbert.

 

El melodrama de los 50

Todd Haynes, director de Lejos del Cielo, quiso ambientar esta historia en los años cincuenta, en esa América aparentemente próspera, feliz y con altos valores familiares. Para ello escogió a los típicos personajes de los melodramas de Douglas Sirk o John M. Sthal. Lo de típicos es sin nigún tipo de menosprecio, pues ambos directores elevaron con su creatividad, buen hacer y una estética muy depurada, unas historias de telefilm de sobremesa, a auténticas joyas del arte, mostrando a través de historias “insulsas” las pasiones escondidas que latían bajo la más estricta represión social, política, racial y familiar. Son historias desnudas de todo lo accesorio y que muestran la gran tragedia de unos seres humanos que luchan por su felicidad contra la hipocresía de una sociedad que para alcanzar estándares de felicidad material había de reprimir sus deseos más humanos.

La fotografía de Lejos del Cielo, a cargo de Edward Lachman, fiel a lo que quería mostrar Todd Haynes, trata de recrear la fotografía utilizada en los melodramas de los años 50. He de comentar que la fotografía y planificación de los melodramas de los 50, no solo servían para ilustra una historia, mostraban en cada encuadre, en cada color, en cada cambio de tono, en cada movimiento de cámara, los sentimientos de los personajes, su psicología, su estado anímico. En definitiva, captaba la esencia de las personas, del entorno, lo que podemos decir que hace todo buen fotógrafo con su cámara.

Edward Luchman, no solo hace que se visualice una historia; en la fotografía de Lejos del Cielo, hace que todos los elementos que intervienen en la fotografía, expliquen a los personajes, y muestren sus sentimientos y estados de ánimo en cada momento, así como la atmósfera que les rodea.

 

Lejos del Cielo

El film lejos del cielo, con estética conscientemente trabajada de los melodramas de los años 50, cuenta lo que podría ser la historia típica de cualquiera de estos melodramas. Mujer de mediana edad o madura, que abandonada por su marido, siente una fuerte atracción prohibida por un hombre que no es de su condición.

Aquí, la perversión del director y responsables del film da una auténtica vuelta de tuerca. El abandono del marido no se produce por una muerte, desaparición o abandono. El origen del abandono, tras haber cumplido con su compromiso con la sociedad, a costa de su infelicidad, es su homosexualidad. Una homosexualidad reprimida, y a la que se tiene que abandonar para ser feliz. El objeto de deseo de la mujer no es un varón más joven o inferior en la escala social por motivos económicos o laborales, es un varón afroamericano, elemento que solía estar ausente en la mayoría de melodramas de la época, en donde el jardinero u obrero de turno, solía ser euroamericano, que en diversas ocasiones estuvo encarnado por Rock Hudson, un ideal masculino para toda una generación, ideal masculino encarnado por un actor homosexual.

 

La fotografía de Lejos del Cielo

Como hemos dicho, Lachman, responsable de la fotografía de Lejos del Cielo, pone sus imágenes al servicio de la historia, haciendo una recreación muy personal de la fotografía de los melodramas de los años cincuenta. Para ello, satura los colores, ilumina el film según los cánones de los cincuenta, claro que adaptados a su tiempo. Utiliza colores muy vivos, para conseguir fuertes contrastes.

Hemos hablado de que no se limita a recrear, también nos habla de los personajes con la fotografía y la paleta cromática. Es muy curioso ver cómo según la escena, lo que nos cuenta y quien esté en ella, la paleta se hace más cálida o más fría. La paleta no solo nos habla de los personajes, también nos habla de los personajes en una situación. No es la misma paleta cuando Cathy y el jardinero están al aire libre, expresándose con libertad, que cuando visitan un local frecuentado por afroamericanos, o en la última escena en la estación, donde los colores de la vestimenta de él y de ella, así como los de elementos del entorno, ayudados por el buen quehacer de los actores, nos da muchísima información no verbal.

 

Elementos pictóricos.

Edward Lachman, como muchos fotógrafos, toma como base de inspiración para buena parte de sus imágenes para este film las pinturas urbanas de Edward Hooper, en donde se destaca la soledad de las personas. No solo toma la paleta de color fría de sus pinturas, también encuadra en diversas ocasiones según el punto de vista de algunas de las creaciones de Hooper. No es casual. Las pinturas urbanas de Hooper tienen un cierto tono melancólico y hasta cierto punto son crónicas de la soledad de los personajes. En definitiva, Lejos del Cielo nos retrata la soledad del ser humano por las más diversas circunstancias, atender el deber, atender los deseos, atender las exigencias del monstruo social, o como víctimas colaterales de las acciones en persecución de lo inefable, ese plano de los niños “abandonados” por su madre en el coche, con cara de no entender nada, ante el deseo irreprimible de esta de despedirse del hombre del que se ha enamorado.

 

Conclusión

La fotografía de Lejos del Cielo, es un gran trabajo de Edward Lachman, que no se limita a recrear arqueológicamente una manera de fotografiar de una época y un género, el melodrama de los años cincuenta de Hollywood. Es una cuidada radiografía, plena de sensibilidad sobre los personajes y sus sentimientos, y una buena puesta en escena fotográfica de las pinturas urbanas de Edward Hooper.

 

Artículo de Josep García

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