Importancia de la luz en fotografía

La luz. De todos los elementos externos que intervienen en el proceso fotográfico, la luz es el más importante. Es el primordial. Sin luz no hay fotografía. ¿Por qué digo que la luz es el elemento externo más importante de los que intervienen en fotografía en lugar de decir que es el más importante de todo el conjunto fotográfico? Aunque suene a Perogrullo sin aquello que nos permite atrapar y fijar la imagen, la cámara y las emulsiones químicas (que aún hoy se utilizan y tienen su público fiel) o el sensor que capta la imagen que se traslada a una tarjeta de memoria no tenemos fotografía. Recordemos que fotografía es una palabra compuesta de dos palabras griegas, (foto y grafos) luz y escritura. Con el término nos referimos a la escritura o dibujo de la luz. Sin los elementos, sean químicos o electrónicos, que fijen la imagen proyectada en el interior de la cámara oscura no tenemos fotografía (imagen fijada, escrita), tenemos, una curiosidad física, que es la proyección de una imagen exterior en una pared o pantalla. Y, aunque siga siendo de Perogrullo, sin la cámara no tenemos ni eso. No tenemos nada, solo tenemos luz.

Es por esto que he dicho que la luz es el elemento externo más importante de los que intervienen en la fotografía. Ni el color, ni las sombras, ni los matices, ni las texturas… nada de eso existiría de no ser por la luz, o aunque existiesen, esas realidades no podrían ser experimentadas de la manera en que lo hacemos ahora. Tras esta introducción tan larga pero necesaria, vamos a centrarnos en la luz, que, a priori es nuestra gran aliada, pues es el origen, la madre de la fotografía. Desde luego, que en los orígenes de la fotografía, esto era así. La luz era la gran aliada, pues se necesitaba una gran fuente de luz para impresionar una placa. Y esto tampoco es cierto del todo, pues los fotógrafos se dieron cuenta enseguida de que en la placa impresionada no veían lo mismo que veían sus ojos. El ojo humano es capaz de procesar la información que le llega para ver desde la zona más iluminada a la más oscura. Una imagen captada es incapaz de hacer eso. Y no hablo de las primeras fotografías. Las cámaras más modernas, con programas de medición y corrección bastante buenos, aunque se acercan mucho, son incapaces de hacer lo que hace el ojo humano. Si sobreexponemos una fotografía, ya sea en cámara o en edición, conseguiremos detalles de las zonas menos iluminadas, pero a costa de perder detalle y color en las mejor iluminadas. Si subexponemos conseguiremos una riqueza de matices en las zonas iluminadas pero a costa de perder detalle en las más oscuras. Si compensamos para hacer una media los resultados no son del todo satisfactorios. ¿Hay solución? Sí, la fotografía HDR, pero de eso hablaremos otro día.

Exceso y falta de luz en fotografía

Hoy vamos a hablar solo de la luz como aliada y como enemiga de nuestra fotografía. Ya hemos dicho que sin luz no hay foto pero ¿qué sucede cuando hay un exceso de luz? ¿Qué pasa con esas sombras indeseadas? ¿Qué sucede cuando hay falta de luz? ¿He de utilizar el flash o flashes? ¿Eso no va contra la pureza del auténtico trabajo fotográfico? Sí, aún hoy en día hay fotógrafos que consideran que utilizar un flash es hacer trampa, que va contra la esencia de la fotografía, que la traiciona. Desde luego no tengo nada que decir sobre aquellos fotógrafos o modalidades fotográficas, que prescinden de flashes y focos por una decisión estética y personal meditada. Pero prescindir de un flash para conseguir una toma que de otra manera va a resultar desagradable a nuestros ojos es desconocer el trabajo de modelaje estético que se puede hacer con la luz. Acepto que se prescinda del flash o foco por cuestiones estéticas, sabiendo trabajar con ellos y modelando la luz a tu gusto, pero no por ignorancia. La manipulación y el modelado de la luz es una parte muy importante del trabajo fotográfico. No solo de la luz artificial, también de la luz natural, la que proviene del sol directamente. Si queremos conseguir un efecto de sombras muy marcadas, nos vendrá muy bien una luz solar directa y fuerte, pero si queremos disminuir las sombras habremos de recurrir a pantallas reflectoras, que sirven tanto para reflectar, o sea, que la luz de en la pantalla y esta de sobre el objeto fotografiado, o para filtrarla. En múltiples ocasiones nos encontramos con auténticas pantallas naturales, una roca, una pared, una persiana, que son de gran ayuda a la hora de manipular la luz, y si además tenemos la posibilidad de integrarlas en la composición, fantástico. Las pantallas, ya sean propias del equipo o proporcionadas por el entorno, son lo más utilizado para trabajar en exterior, por economía. Desde luego que esto no descarta focos y flashes, que también podemos utilizar en trabajos de exterior, aunque logísticamente es más complicado y no suele estar al alcance de todos los proyectos, ya que se necesitan baterías, tomas eléctricas y personal. Naturalmente que podemos utilizar flashes portátiles de menor tamaño y potencia, colocados en trípodes que nos ayuden a matizar y esculpir la luz.

En interiores nos encontramos con falta de luz y, en muchas ocasiones, con los mismos problemas que en exteriores, ya que solemos encontrarnos con una fuente de luz muy acusada que propicia unos contrastes muy fuertes, que no siempre son deseados. Mi consejo es el mismo que en exterior. A menos que busquemos ese fuerte contraste, tamicemos la luz utilizando una pantalla que la filtre. A partir de ahí, o sin tamizar la luz, lo que nos convenga según lo que busquemos, creemos atmósferas ayudados de la luz artificial, y no me refiero solo a la fuente de luz que nos pueda proporcionar la iluminación eléctrica de la estancia, me refiero a trabajar con los focos y los flashes. Y hablo de crear atmósferas, no de dar luz para conseguir una toma correcta. Un consejo, sobre todo si solo disponemos de un único flash. No lo disparemos frontalmente, busquemos otras posibilidades como hacerlo con luz rebotada o separándolo de la cámara. Ensayemos un golpe directo de luz sobre el objeto o demos ese mismo golpe filtrando la luz con una pantalla. Y si disponemos de más fuentes de luz, pensemos antes de hacer la fotografía. Hay un montón de bibliografía sobre esquemas de iluminación. Recurramos a ellos y trabajemos a partir de ellos para ser creativos.

Josep García. Fotógrafo