Fotografía o vídeo, he ahí el dilema, parafraseando al gran Shakespeare; es el dilema que, en un momento u otro, de los preparativos de una boda, toda pareja se hace, sobre todo cuando el presupuesto es ajustado y no se puede optar por ambas cosas; sirva este artículo, no solo para las parejas que planifican su boda, también para aquellos amigos o familiares que deciden regalar a la pareja las imágenes de su boda y se plantean, ante un gasto tan importante, si elegir entre la fotografía o el vídeo. En este artículo no pretendo abrir una guerra entre fotografía y vídeo, ambos tienen sus ventajas y sus inconvenientes, solo pretendo orientar, es por ello que obviaré los inconvenientes y solo me centraré en las ventajas de ambas elecciones.

Aquí viene mi primer consejo para todas las parejas. Si os encontráis con que un grupo de amigos os regala la fotografía o el vídeo, no lo dudéis, contratar inmediatamente su complementario y bendecid a ese grupo de amigos que os ha resuelto parte del problema y os ha permitido disfrutar de ambas técnicas, artes. He dicho que la fotografía y el vídeo son complementarios, pues así lo creo; ambas técnicas, artes, lejos de competir, se complementan para ofrecer una visión más amplia y completa de esa celebración que es vuestra boda. Antes de seguir os daré un segundo consejo. Es probable que en vuestra búsqueda, sobre todo cuando os movéis con un presupuesto muy ajustado, os encontréis con un profesional que os ofrezca la fotografía y el vídeo a precio de derribo, aduciendo que él lo hace todo, foto y vídeo. Huid de este tipo de piratas como de la peste, pues no es imposible hacerlo pero el resultado no es de calidad, ya que las tomas fotográficas son capturas del mismo vídeo, que en ningún modo tiene la calidad y la resolución de una captura fotográfica. Si ya es delicado hacer la fotografía de una boda, o el vídeo, sin un ayudante de focos, para ajustarse a un presupuesto, hacer ambas cosas es directamente una tomadura de pelo.

Lo primero que tiene que contemplar la pareja para decidirse entre la fotografía o el vídeo es su sensibilidad. Han de responderse a una serie de preguntas bien sencillas: ¿Somos más de fotos o de vídeos? ¿Qué nos produce más placer, con qué disfrutamos más, con una foto o con un vídeo? Si alguna vez utilizamos el móvil o una cámara, por sencilla que sea, para hacer un registro del momento, ¿por qué nos solemos decidir, por la imagen estática o la imagen en movimiento? Seguro que, como mínimo, uno de los miembros de la pareja podrá responder a estas preguntas, pues por probabilidad estadística, seguro que uno de los dos se preocupa en registrar parte de los momentos de su vida, y al hacerlo, utiliza mucho más una técnica, arte que otra, por la razón que sea. Porque le seduce más, le es más fácil de compartir y difundir, más sencilla de utilizar, más rápido… las razones son muchas y dispares.

Ahora sí, ahora vamos a entra en las ventajas que ofrece la fotografía: elegir fotografía os permite, si hacéis una sesión pre-boda, ved mi artículo sobre el tema, utilizar las fotos para la ceremonia, ya sea para hacer las invitaciones de boda, un cartel, ilustrar el libro de firmas, decorar el lugar con fotos de la sesión…

Con posterioridad al evento podéis utilizar las fotografías de vuestra boda para decorar vuestro hogar con las fotos que más os gusten. Aunque las conservéis en soporte digital, siempre podéis imprimirlas y confeccionar un álbum de vuestra boda, algo fácil de ver, sencillo, inmediato, que no requiere medios técnicos, del que vosotros controláis el tiempo y ante el que espontáneamente, al calor de los recuerdos, estallan las risas y las buenas conversaciones.

La imagen congelada tiene algo de mágico, casi litúrgico, y provoca emociones al, de manera instintiva, rellenar los huecos entre una toma y otra. A nuestra mente acuden nombres, recuerdos, lugares, sucesos que con el tiempo cada uno ha transformado según su personalidad, pergeñando buenas historias, que embelesan a los que no lo pudieron vivir o lo vivieron bajo la sabrosa distorsión de la infancia.

Y ahora vamos con el vídeo. Con la imagen en movimiento podemos recordar el movimiento, valga la redundancia. Cómo nos movíamos, cómo se desenvolvían los invitados, los gestos, los primeros pasos de un niño y el sonido, el timbre de las voces, tanto en exterior como en interior, la música, el sonido de las copas, los compases al golpear un grupo de invitados las mesas, como preludio de una canción, un brindis o una broma.

La imagen en movimiento es muy especial y se produce una especie de liturgia a su alrededor, pues requiere de cierta preparación y ambientación para ver el vídeo. Al espaciarse su visionado en el tiempo, el vídeo lo vamos a ver en ocasiones muy especiales e incluso, en la mayoría de ocasiones, vamos a concretar momentos para verlo, nos produce una serie de emociones al ver aparecer ante nosotros aquellos detalles que habíamos olvidado, el vestido, el detalle de un traje, de una decoración, aquel gesto que siempre nos ha hecho gracia, recuperar la voz la palabra y el gesto de un familiar o amigo muy querido, la música del momento… todo tan presente. La familia o los amigos reunidos alrededor de una pantalla, bien apretados en el sofá, en sillas, en el suelo… rememorando aquel evento tan importante y volviendo a traer las viejas emociones, y comprobando que no algo nos sigue uniendo, riendo con las bromas y ocurrencias de antaño. Y dejar reposar las imágenes en nuestro recuerdo y jurando y perjurando que debemos volver a reunirnos y no dejar pasar tanto tiempo para volver a encontrarnos y disfrutar.

Y sí, si elegís vídeo, al igual que con la fotografía, si hacéis una sesión de Pre-boda divertida, el pase de la película durante la ceremonia puede dar lugar a momentos muy divertido e hilarantes. Espero haber sido de ayuda. Y si queréis comentar podéis hacerlo, os responderé gustosamente.

Josep García, Fotógrafo