CAPTURANDO EMOCIONES

Como fotógrafo de bodas, una de las principales labores que realizo, y que procuro llevar a término, con cada encargo que me hace una pareja de novios, y que yo procuro cumplir y llevar a buen puerto, es el de la captura de emociones. Personalmente creo que si no logramos capturar las emociones de las personas con nuestra cámara de fotografía, hemos fallado, dediquémonos a otra cosa. Un fotógrafo de bodas es muchas cosas pero por encima de todo ha de ser un cazador de emociones, ha de estar atento para capturar con su cámara las emociones que ese día están a flor de piel y cuesta muy poco que afloren y se desborden.

PRESTAR ATENCIÓN

¿Qué es necesario para capturar las emociones? Sencillamente algo tan simple como estar atento a lo que sucede a tu alrededor, por decirlo en lenguaje coloquial, estar al loro. Con que estemos atentos empezaremos a ver detalles, señales, en forma de miradas, de gestos, de palabras… que nos van a indicar el camino para conseguir esa foto que capture la emoción del momento, fuera de todo protocolo, incluso. Hace un tiempo publicaba un artículo en el que decía y defendía que por mucha cámara y objetivo que haya, sin fotógrafo no hay fotografía. Lo más importante en el proceso fotográfico es el factor humano, o sea, el fotógrafo. Como fotógrafos hemos de guiarnos por esas señales, que se dan en toda boda, un caldo de cultivo para que afloren las emociones, y dejarnos guiar para acercarnos y apuntar con el objetivo de nuestra cámara.

He dicho acercarnos, si…

HAY QUE ACERCARSE AL SUJETO

Pues como decía un célebre fotógrafo, si no has conseguido la fotografía es por que no estabas lo suficiente cerca. Hay que acercarse al objeto para conseguir una buena fotografía, de lejos, poco vamos a hacer. Como fotógrafo debes de intuir y situarte, conquistar la posición de disparo, el hueco ese que tu solo puedes ver y meterte en él para capturar la instantánea que quieres. Y una cosa importante, recordando que tú eres el profesional elegido por la pareja, esto quiere decir que debes imponerte, con cortesía, pero imponerte, a toda la marabunta de móviles que aparecerán para intentar capturar lo mismo que tú con tu cámara.

 

SENSIBILIDAD

Para capturar las emociones que ese día se dan hay que tener sensibilidad. Estar atento y tener sensibilidad. Sensibilidad en dos sentidos. Uno para capturar las emociones. Si se tiene un mínimo de sensibilidad, de empatía hacia las personas, sabrás capturar esa emoción, y sabrás transmitirla a través de la foto que realices. El otro sentido en que hay que tener sensibilidad es para no disparar la cámara cuando no toca.

Me explico, somos cazadores de emociones. Nuestra intención ha de ser capturar la emoción del momento, no somos fotógrafos sensacionalistas o de prensa amarilla. Quizá si, pero no en ese momento. Esto quiere decir que hemos de conservar cierto pudor y respetar ciertas cosas a la hora de disparar la cámara fotográfica, y saber que hay momentos en que la cámara fotográfica no puede, no debe de ser disparada.

No podemos disparar la cámara si a alguien le cuelga un moco de la nariz, por muy atractiva que sea la toma. No estamos para hacer pornografía de la imagen o para hacer una fotografía para provocar la risa y la burla. Hay muchas fotos divertidas que no atentan contra el “honor” de la persona. Hay fotografías que sí que lo hacen, que pasan el límite. En una boda debemos de tener la suficiente sensibilidad para saber qué no debemos fotografiar, por mucho que algún invitado que se haya percatado de lo mismo que tú, insista.

Insisto, sensibilidad junto a prestar atención, en sentido positivo. Y sensibilidad en sentido negativo, saber lo que no debes de fotografiar.

 

CONTAR UNA HISTORIA

Es lo que pretendo en una boda, contar una historia cargada de emociones, y capturar esas emociones, congelarlas en el tiempo para que los protagonistas puedan verlas y disfrutarlas. Disfrutar de su historia, de esos momentos irrepetibles. Si lo consigo, soy feliz; he cumplido la misión para la que me han contratado, que no es hacer fotos de la boda, es capturar las emociones de ese momento, dejar constancia gráfica de toda una serie de momentos que, por la acción inevitable del tiempo, se borran de la memoria y que esa captura que yo hice con mi cámara en su momento, les vuelve a activar los resortes de la memoria para que puedan disfrutar, pasado el tiempo, de un día único e irrepetible, lleno de amor, de historias, de encuentros familiares y de amigos que sólo son posibles en determinadas ocasiones. Si consigo todo eso, he cumplido con mi función como fotógrafo de bodas, y soy el hombre más feliz del mundo.

 

CONCLUSIÓN

Para concluir diré las cuatro ideas principales. Un fotógrafo de bodas debe de capturar, ante todo, emociones, pues para eso es para lo que la pareja de novios lo ha contratado, para capturar emociones con la cámara.

¿Cómo hacer para capturar las emociones? Prestando atención a su alrededor, a todo lo que pasa, a las señales que se dan a lo largo del evento. Teniendo sensibilidad y empatía hacia las personas que le rodean, que te rodean. Conquistando tu territorio para situarte y acercarte al objetivo, a los sujetos, a las personas.

Y una última cosa y no menos importante. Sorprende y sorpréndete a ti mismo. Cuando estés con la cámara preparada y tengas el foco de atención en un determinado lugar, de repente, y sin que nadie se lo espere, cambia tu foco de atención y mira hacia otro lado. No solo sorprenderás a la gente, también te ayudará a romper con la monotonía que se puede llegar a producir, si solo te focalizas en los momentos y en los puntos que todo el mundo espera. Romper con la rutina para motivarte, sorprender y encontrar nuevos motivos siempre es una buena idea cuando se te agotan las ideas.

 

Josep García, fotógrafo de bodas en Girona y Mataró.