INTRODUCCIÓN

Como fotógrafo de bodas en Barcelona, Mataró y Catalunya en general, si tuviese que responder a la pregunta de qué es lo más importante en el día de la boda, tendría que decir que los novios. Y los invitados, ¿no son importantes? Sí, pero los protagonistas principales del evento son los novios y se nos contrata para captar las emociones de ese día pero también para captar algo único e irrepetible, la belleza de los novios, y en especial, la de la novia.

Cuando hablo de belleza quiero especificar que no lo estoy haciendo de una belleza física, hablo de captar con la cámara un relato feliz, apropiado para la ocasión, un relato que va más allá de la belleza física, hablo de captar las emociones generadas en los protagonistas y hablo de relatar una historia a través de su comunión con el entorno, entorno físico y entorno afectivo. Y la narración debe ser a través de la mirada de alguien, y ese alguien son los protagonistas del relato, los novios, y sobre todo de la novia.

 

NARRAR UNA HISTORIA

Yo no he inventado las reglas de la narración clásica. De hecho, creo que no lo ha hecho nadie.Sencillamente, hubo un señor, llamado Aristóteles, que hizo un trabajo de investigación y sacando los patrones que, una y otra vez, se repetían en las composiciones, dedujo unas reglas, que en mayor o menor medida, han sido respetadas o transgredidas y que otros estudiosos han enriquecido con el devenir de los tiempos.

A poco que os fijéis, en todo relato de corte clásico, incluso transgresor, el artífice de la historia busca que el espectador, el que contempla la historia narrada, ya sea leyéndola o visualizándola, se interese por esta, y uno de los recursos más básicos es hacer que  los espectadores o lectores u oyentes, se identifiquen con el protagonista o con alguno de los personajes que acompañan a este, y por muy omnisciente que sea el narrador, la historia narrada siempre está vista desde el punto de vista del protagonista o de alguien cercano a este y al espectador.

En el caso de un reportaje de bodas, los protagonistas, a través de los que se ha de ver todo el evento, son los novios, y naturalmente la novia. Los principales espectadores de un reportaje de bodas, son los novios, que al mismo tiempo son el objeto del reportaje. En principio parece que el hecho de que los espectadores, que al mismo tiempo son protagonistas, se identifiquen con los personajes de la historia es fácil, utilizando una expresión popular, es pan comido.

Y no es así, sobre todo en un mundo en que las personas están saturadas de imágenes, incluso de su propia imagen, en la era del teléfono móvil, el selfie y la inmediatez. Las personas a las que vamos a fotografiar se han pasado una cantidad ingente de horas haciéndose fotografías y contemplándose para saber cual es su “lado bueno”, incluso se han mal educado en una visión distorsionada de la realidad, la del selfie, y en muchos momentos encontrarán extraña y rara, un aimagen de sí mismos que no corresponda con los cánones del selfie. Es todo un reto.

 

LA NOVIA

Tras esta pequeña disquisición sobre el relato y la distorsión de la imagen en modo selfie, vamos a centrarnos en los novios, sobre todo en la novia. ¿Y por qué la novia? ¿No es un tanto sexista centrarse en ella cuando los protagonistas son ambos? No tengo una respuesta para esto. Lo único que se me ocurre es decir que por la complejidad del vestido y por los accesorios que lleva, la más vistosa, la figura central en una boda, es la novia. Aquí he de decir que estoy hablando de bodas heterosexuales. Es evidente que en una unión homosexual el relato cambia, aunque siempre uno de los miembros de la pareja resulta ser un poquito más protagonista que el otro.

La novia es la que se lleva todos los aplausos ese día, la novia es en la que se fijan la mayor parte de las miradas, la novia tiene que estar perfecta o parecerlo, mientras que en el novio, y esto sí que es sexista, se admite, y hasta es elegante, un ligero desaliño, ligero, no nos pasemos.

¿Y cómo debemos encarar la fotografía de la novia? Esto dependerá en buen aparte del estilo de cada pareja y de las facilidades que den de cara a ser fotografiados. Cuando hablo de facilidades quiero decir del juego que den frente a la cámara. Hagamos lo que hagamos, de algo sí que podemos estar seguros, y es de que nunca debemos perder la elegancia en la fotografía. ¿Debemos captar detalles divertidos? Sí, pero sin que estorben al relato y sin que sean vergonzantes para nadie. Y ante cualquier duda, no lo dudemos, recurramos siempre a la sobriedad narrativa.

Naturalmente para captar a la novia en fotografía, debemos empezar como con cualquier modelo, acostumbrándola a nuestra presencia y a la cámara, así como a cualquier objeto accesorio, flash, foco… ¿Cómo se hace esto? Pues como se ha hecho toda la vida, con una sonrisa y simpatía. Primero debemos empezar por los objetos y detalles que la rodean, o sea, con la novia procederemos igual que anteriormente hemos hecho con el novio. El vestido, los zapatos, el velo, etcétera. Debemos conseguir que la luz de relieve a lo que estamos fotografiando, y que no sea una luz plana. Debe de haber contraste para apreciar los detalles del vestido.

Cuando ella, la novia, se ha acostumbrado a nuestra presencia, y a la de nuestro equipo, así como a la presencia del videógrafo podemos proceder con ella y con los posados. En el posado creo que debemos buscar que luzca en la fotografía el peinado, el maquillaje, la silueta que le hace el vestido pero sobre todo debemos de atrapar su mirada, y narrar la historia a través de su mirada, la mirada de la novia a las personas y a los objetos que la rodean o que le son presentados, como por ejemplo el ramo. La mirada de la novia es esencial, así como los cruces de mirada y las miradas de las personas sobre ella, La mirad es la magia de la fotografía.

 

Josep García, fotógrafo de bodas en Mataró