INTRODUCCIÓN

El hilo invisible, la última película, hasta la fecha, de Paul Thomas Anderson, y según parece, la última interpretación de Daniel Day-Lewis, cuyo título en castellano, aunque acertado, difiere del original Phantom Thread, es una buena obra cinematográfica, exquisita, llena de matices, aparentemente sencilla y realizada con un gran conocimiento del oficio y de su historia. En el film abundan las referencias cinéfilas, pero lejos de estar ahí para agradar a los cinéfilos o para demostrar la erudición del director en este campo, están bien integradas en la narración, no son estridentes y crean un universo rico en matices y en primeras, segundas, terceras y hasta tantas lecturas como el espectador sea capaz de apreciar o inventar.

PAUL THOMAS ANDERSON

Paul Thomas Anderson es un director muy perfeccionista y en sus films suele trabajar codo con codo con el director de fotografía, además de realizar otras tareas, no solo la de la dirección. En este film, exquisito film, como ya nos tiene acostumbrados, atemporal a las modas y usos de lo que se lleva ahora, además de encargarse de la dirección, lo hace del guión y de la fotografía, que es lo que nos va a ocupar e importar. En este mundo de la crítica y la cinefilia, en que no nos podemos resistir a las comparaciones, hay quien dice: este es el nuevo Kubrick, este es el nuevo Lean. Pese a quien pese, Kubrick solo hubo uno, igual que Lean y Paul Thomas Anderson solo hay uno.

LA FOTOGRAFÍA DE EL HILO INVISIBLE

Vamos a lo que nos interesa y nos ocupa de tratar aquí, la fotografía de El hilo Invisible. Comentaré lo obvio, ese sabor de época de los años cincuenta que consigue. Vayamos por partes. No fotografía el film, tal como lo hacían en los años cincuenta, años en los que no habrían conseguido ese color. Lo fotografía consiguiendo el tono de las fotografías en color de la época. En este sentido, de hacernos creer que estamos viendo la época de la postguerra, genial. Realmente consigue ese tono fotográfico que el espectador, los espectadores, identificamos con la Gran Bretaña de la época.

Otro aspecto que quiero comentar es cómo mueve la cámara en esos espacios. El movimiento de la cámara siguiendo a los actores por esa casa, esa escalera, esas habitaciones, es una maravilla de coordinación, de continuidad de raccord lumínica y tonal, aunque en algo haya podido ayudar la post-producción, es sencillamente admirable. Imagino las horas de ensayo y las repeticiones que han tenido que hacer en algunas tomas para que todo salga milimetrado. Y si en algún momento han hecho trampa haciéndonos creer que había un plano secuencia donde no lo había, me quito el sombrero ante lo bien realizado que pueda estar el trucaje para engañar al ojo. No digo que lo haya, digo que si lo hay es admirable. Ambas cosas son admirables, tanto si se trata de un plano secuencia como si hay truco para crear un falso plano secuencia.

Sobre los colores del film. Paul Thomas Anderson juega muy bien con los colores y los tonos fríos y cálidos. En todo momento del film los colores, la paleta de fríos y cálidos, nos informa sobre el estado de los personajes y lo cómodos o incómodos que se sienten en un lugar o en una situación concreta. Curiosamente, uno de los momentos en que los colores son cálidos, es uno de los momentos más perversos del film, y uno de los momentos en que se dilucida buena parte de lo que está pasando. Y contrata la paleta de colores, con la tensión que provoca la situación, aunque informa en todo momento, y esto es parte de la sabiduría cinematográfica de Paul Thomas Anderson, de que los personajes son conscientes de lo que está sucediendo, y ya me callo, que no quiero destripar argumentos.

OTROS ASPECTOS DEL FILM

Uno de los aspectos que no me ha gustado de la película, y no por que sea mala, es el apartado musical. Para mi gusto la música está excesivamente omnipresente en todo el film. La sensación que me dio es que no había ni un solo segundo de silencio musical. Al comentar el hecho, encontré esta interesante crítica que me sacó de mi error. La música del film para en un momento clave y muy importante dentro de la trama. Un momento en que se produce un cambio significativo. Pero no voy a desvelar tramas, pues no es mi objetivo, ni a comentar la música, que tampoco es el objetivo en este espacio. El resto de aspectos del film me parecen buenos. Desde la ambientación, al vestuario, el guión, los escenarios, la actuación, todo, incluso la música, aunque para mi gusto está excesivamente omnipresente, componen un todo homogéneo y bien engarzado, para conseguir un buen producto fílmico. Una historia que avanza, tomándose su tiempo, y dejando que el espectador pueda ver y procesar lo que el director está mostrando en imágenes, cosa muy de agradecer en los tiempos que corren en la industria del cine, en que parece que la consigna sea no dar descanso al espectador al que se somete a un bombardeo incesante de imágenes a una velocidad imposible de digerir.

CONCLUSIÓN

A modo de conclusión diré que El hilo invisible, me parece un buen film, mucho más que un buen film, con una interpretación impecable por parte de sus actores. Sé que a más de uno le ha decepcionado ver a un sastre o modisto, normal y corriente, que lo único que hace es vivir para sus creaciones, sin grandes estridencias, pero es que ese era el papel, el de una persona normal y corriente, plana, anodina excepto por sus creaciones y sus manías. Una persona a la que no le gusta dar la nota y que se carcome por dentro en sus intento de no alterarse por nada.

Como ya he dicho, una pieza muy bien engarzada, que no engaña al espectador, que muestra lo que hay y lo muestra dando su tiempo al respetable para digerirlo. Fotografía retro, muy bien conseguida, y con planos muy bien elaborados.

 

Josep García. Fotógrafo de bodas