Introducción

Como fotógrafo me gustan las fotografías en que hay personas. Me gustan los paisajes, me gustan la abstracción en la foto, me gustan los edificios, soy amante de lo heterogéneo, y admiro muchas fotografías, pero lo que más me gusta en una fotografía es la gente, las personas, los seres humanos. ¿Esto me convierte en retratista, además de fotógrafo de eventos sociales, tales como una boda? No lo sé. Solo sé que, a pesar de haber realizado muchos tipos de fotografía, dónde más cómodo me siento, y dónde creo que he conseguido fotos muy buenas, es con el elemento humano de por medio. Yo, como fotógrafo, necesito que en mis fotografías salgan personas.

 

El juego de la fotografía

Para mí la fotografía es básicamente un juego al que me divierte muchísimo jugar. Si no me gustase, no sería fotógrafo. Cuando cojo una cámara, sea en la situación que sea, voy básicamente a divertirme haciendo una de las cosas que más me gustan. Me gusta manipular la luz, experimentar con diferentes ópticas, captar el color, las formas. Si os dedicáis a la fotografía que os voy a contar.

Una de las cosas que más me gusta capturar con la cámara fotográfica es la mirada. He dicho que la fotografía es un juego, y dentro de este juego, hay otro juego que para mí es básico, el juego de las miradas. La fotografía es básicamente mirar (observar), ser mirado (observado) y capturar a través de la mirada una mirada. Un poco enrevesado, lo sé, espero poder explicarme a continuación y ser entendido.

 

La mirada del fotógrafo

La primera mirada de todas, en la fotografía, es al del fotógrafo. Sin un fotógrafo que mire (mirar viendo, pues se puede mirar sin ver, como dijo Antonio Machado, uno de mis poetas preferidos) no hay fotografía.

El fotógrafo, mira, observa, analiza y entonces coge la cámara y vuelve a mirar a través de esta. Mirar a través de la cámara es fundamental. Pues esa mirada es la que va a decidir, primero, si hay fotografía o no, y segundo, es mirando a través de la cámara en el momento en que empezamos a tomar decisiones de verdad, y a elegir lo que queremos mirar y lo que queremos que el espectador mire.

Ahora, si me lo permitís, voy a hacer un chiste. A pesar de que miramos por el objetivo, nuestra mirada no es objetiva. Miramos para seleccionar, y en el momento que seleccionamos no transmitimos la realidad, transmitimos nuestra realidad. No hay arte que me parezca objetivo, y en contra de lo que en su día se dijo, la fotografía tampoco es un arte objetivo, ni siquiera es el más objetivo.

La mirada del modelo

Empecé el artículo explicando que como fotógrafo me siento atraído y mucho más cómodo con las fotografías en que aparece gente, en las que hay personas. O sea, cuando la persona es el objeto de la fotografía, ya sea de manera directa u indirecta. Sí, se que recuerda a la gramática pero como lenguaje (artístico), la fotografía, tiene su gramática. Disquisiciones a parte, si en la fotografía tenemos una persona, esta persona tiene una mirada, y captar esa mirada y definirla, es uno de los trabajos del fotógrafo. La mirada es tan importante como cualquiera de los otros valores que programamos para realizar la toma.

La mirad de un sujeto o de los sujetos de la fotografía va a influir en la mirada del espectador, en la opinión que se forme de la fotografía, en su juicio estético y en lo que el espectador va a centrar su atención. No es lo mismo desviar la mirada, mirar fijamente al objetivo-espectador, mirar un objeto, mirar al vacío, mirar a otro sujeto… mirar fuera de campo, que no es lo mismo que mirar al vacío. Elegir la mirada del modelo, su dirección, la inclinación de la cabeza, su intensidad, todo ello, van a ser decisiones que harán que nuestra fotografía sea una más o sea la fotografía.

Como fotógrafo, el único consejo que puedo daros, y que es lo que yo hago, es invertir tiempo en hacer la mayor cantidad de tomas posibles, con la mayor variación de parámetros posibles, y no solo de parámetros fotográficos, también de objetos y juegos de miradas.

 

La mirada del espectador

Y por fin llegamos a la mirada del espectador, del voyeur, que como fotógrafos debemos de anticipar, de hecho procuramos anticipar y dirigir. Y aunque no somos máquinas y una vez que liberamos la obra de arte de nuestro control, la mirada del espectador es libre para dirigirla donde quiera y que su mente interprete los datos como quiera.

Es cierto que estamos muy estudiados, y que nuestras reacciones como espectadores son muy predecibles. Es por esto que a casi todas las personas, educadas en una misma cultura, nos gustan la misma música, las mismas películas, las mismas series… sí, si que hay excepciones, pero el capitalismo no trabaja par alas excepciones, trabaja para la gran masa, que es de donde se nutre, de un gran consumo repetido en el tiempo. No sé, si llegará el día en que no tengamos ni esos márgenes de libertad, en que estaremos tan estudiados y controlados que seamos uniformes, no lo sé. pero de momento, hay un margen en el que la mente humana se puede mover e interpretar lo que el artista le está ofreciendo.

Como fotógrafos, debemos anticiparnos, predecir y guiar la mirad del espectador. Este, al mirar una fotografía, si esta está bien realizada, tendrá un goce estético y si está muy bien realizada se sentirá atrapado, hipnotizado, y durante un tiempo, aunque solo sean unos segundos, se preguntará sobre la mirada del modelo. Qué mira, por qué y qué está pasando por su mente, y como espectador cerrará el ciclo del juego de miradas en la fotografía. Cerrarlo quiere decir, para mí, que abrirá nuevas perspectivas.

 

Conclusión

Como fotógrafo puede decir que la fotografía es para mi, entre muchas cosas, un juego de muradas entre el fotógrafo, el modelo y el espectador.

 

Josep García, fotógrafo de bodas en Girona y Barcelona.